Friburgo – La alegre capital de la Selva Negra

Mimada por el sol e idílicamente ubicada en las verdes estribaciones de la Selva Negra, Friburgo ofrece a sus visitantes el ambiente y el encanto del sur de Alemania, y les contagia un estado de ánimo positivo y alegre.

El centro histórico de la ciudad es al mismo tiempo el animado centro del Friburgo actual. Aquí, tanto los autóctonos como los huéspedes, disfrutan de una copa del excelente vino local, de la deliciosa cocina badense, y de la placidez que reina en la ciudad, preferiblemente en las numerosas terrazas de los bares y cafeterías. Una de las atracciones típicas de Friburgo que más aprecian los turistas son los llamados “riachuelos”, unos canales de piedra por los que discurre el agua, surcando las calles y callejuelas. Descansar tras un paseo por la ciudad y refrescarse los pies en los “riachuelos” es un “servicio” que tan solo ofrece Friburgo. Friburgo disfruta de una excelente fama como ciudad del deporte, y no solo porque la bicicleta es su medio de transporte preferido; campos de golf, pistas de tenis y otros deportes, un baño termal, rutas de senderismo, una amplia red de ciclorutas... En una de las ciudades más verdes de Alemania, los visitantes activos tienen numerosas posibilidades para descubrir la ciudad y la región.

Atracciones turísticas

El símbolo de la ciudad es la Catedral de Friburgo, cuya torre cuenta entre las obras maestras de la arquitectura gótica. Alrededor de la Catedral y la amplia Plaza de la Catedral, los visitantes descubren los idílicos y escondidos callejones y callejuelas, así como los impresionantes edificios del histórico casco antiguo, los cuales ofrecen un pintoresco telón de fondo al colorido y animado mercadillo semanal de la catedral. Desde el monte Schlossberg –al cual se puede ascender cómodamente en 3 minutos con el funicular, o en 15 minutos a pie– se pueden disfrutar de unas maravillosas vistas panorámicas de la ciudad y los alrededores, que llegan hasta la Selva Negra.

Arte y Cultura

Friburgo es una verdadera ciudad cultural: el Teatro de Friburgo, corazón de una vívida escena de teatro y cabaré, goza de una excelente fama. En la Casa de Conciertos actúan elencos clásicos de prestigio mundial. Célebres orquestas como la Orquesta Barroca de Friburgo, tienen su hogar en Friburgo, así como jovenes músicos con mucho talento de todo el mundo que se mudan a la capital de la Selva Negra por su Escuela Superior de Música. El Festival Internacional Musical en Carpas, conocido  mucho más allá de las fronteras de la ciudad, así como una gran cantidad de escenarios más pequeños en clubs y bares, hacen que la vida nocturna y cultural sea muy variada, y satisfacen los gustos musicales de todo el mundo.

Friburgo Culinario

En la urbe más soleada y con mayor extensión de viñedos de Alemania, la temporada alta culinaria comienza a finales de abril. Prácticamente todos los restaurantes sirven durante dos meses el “rey de las verduras”: el espárrago de Tuniberg. El acompañante ideal es el vino blanco que se cultiva en Friburgo y alrededores, cerca de los campos de espárragos. Otra de las especialidades de Friburgo es la carne de buey badense, la cual se sirve con salsa de rábano picante, remolacha y patatas cocidas. Muy apreciado también es el hígado con patatas salteadas y “Schäufele” (carne de cerdo ahumada y muy tierna) con chucrut.

Los alrededores de Friburgo

Friburgo es el punto de partida ideal para hacer excursiones de un día en la Alta Selva Negra. A la cima de la Selva Negra que los friburguenses consideran como su propia cima, llamada “Schauinsland”, se puede ir rápida y cómodamente en transporte público, y subir en teleférico, por lo que es una excursión muy popular. Las familias con niños y los fans de las montañas rusas, no se pueden perder una excursión al parque de atracciones más grande de Alemania: el Europa-Park en Rust. Pero también son recomendables las excursiones a Suiza o Alsacia, por ejemplo a Basilea, Estrasburgo, Colmar o Mulhouse.

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